viernes, 1 de abril de 2011

Dos años y dos discos después


Arte gráfico del nuevo disco by Ben Albert

El martes 29 de marzo cumplimos dos años de gira por Latinoamérica. Y que mejor manera de festejar que con un nuevo disco, el segundo completamente compuesto, grabado e inspirado en nuestro viaje.
Después de mucho tiempo, esfuerzo y dinero (nos costó más de mil dólares), pudimos dar a luz a estas cuatro nuevas canciones. Esta bien, son pocas para un disco, pero vienen con todo.
El universo conspiró a nuestro favor y pudimos conseguir a los mejores músicos de Panamá para darle vida a nuestras composiciones. Ademir Berrocal, baterista del gran Rubén Blades, le puso la sabrosura a “Magali” y “Agua de Rosas” con su excelente interpretación de congas y timbales. Raúl Aparicio, un experimentado y reconocido acordeonista panameño, la rompió en “Agua de Rosas” agregando pinceladas melódicas de reminiscencias vallenateras con tan solo escuchar la canción una sola vez. Santiago Aguilar, trombonista de la sinfónica de Panamá y ex de Rubén Blades, interpretó nuestros arreglos de vientos en “Magalí” y “Uma Nota Mais”. Completaron nuestro Dream Team el pibe Alvis Rodrigues en piano y el colombiano Mauricio Nieto en pregones, ambos en “Magali”.
Y tuvimos el privilegio de poder masterizar el disco en "Onda Selecta", en Bogotá, con el gran Felipe López, que ha trabajado con los más importantes músicos de Colombia, como Aterciopelados, Choc Quib Town, etc.


El gran Raúl Aparicio en el estudio, a punto de grabar "Agua de Rosas".

Para terminar el disco, nos tuvimos que clavar cincos meses en la calurosa, aburrida y estresante Ciudad de Panamá, pero valió la pena. Y nada de esto hubiera sido posible sin la inestimable ayuda de Moni, la genia que nos alojó durante todo ese tiempo sin pedirnos absolutamente nada. Así que el disco esta dedicado especialmente a nuestra amiga Mónica y, también, a Javier Toro, nuestro parcero, ex Pachanga, que tanto hizo por estas canciones.
También esta dedicado a toda la gente que nos dio una mano durante el viaje, a los que tantas veces nos fueron a ver y a los que compraron el disco. Y aquí un dato interesante: casi toda la plata para realizar este disco vino de la venta del primer disco de Pachanga.
Gracias totales a Ben por el arte, a Yankel por el logo, a Raffa por las fotos, a Victor por prestarnos el bajo, a Justina por las clases de portugués, a los músicos invitados por su buena onda y talento, y a Marco por la paciencia en el estudio. Y por último, a las más más grosas, nuestras madres: para Gloria Amparo, Cristina y Mirta, de corazón!


Nuevo disco, nuevo nombre y un viejo amigo

El arte de tapa del nuevo disco, obra del gran Ben Albert. Logo por Yankel Dickerman.

Después de probar con muchos nombres para la banda, desde aquel primer Discípulos de Alkachofa hasta Pachanga y El Ché Trío, nos hemos quedado con un nuevo nombre que ojala sea el definitivo. Ahora somos Kutimba (significa "cucaracha" en la jerga pereirana) y se abre una nueva etapa: estamos descubriendo un nuevo país, Costa Rica, con un disco que promocionar y un nuevo integrante que se va a sumar a esta experiencia para por fin completar la banda.
Federico Borges, uno de mis mejores amigos, con el que hice música toda la vida, originalmente iba a viajar con nosotros pero se bajó del proyecto unos días antes de salir en aquel marzo del 2009. Hoy, dos años después de aquel bus que nos tomamos con Valerio desde Buenos Aires a Viña del Mar, se une a este proyecto para agregar el bajo al grupo, un instrumento del que ya nos habíamos olvidado que existía.
Después de noches de desvelo, dando vueltas en la cama imaginándose como hubiera sido su vida si hubiera viajado con nosotros, decidió volver a su pasión, la música, y dejar su antigua labor de liquidador de sueldos en una oficina del microcentro porteño, una rutina que le consumió diez años de su vida, diez años en los que su cuerpo y alma estuvieron a disposición de un capitalista que fue amasijando su fortuna mientras otros trabajaban a destajo. Aplausos, negro querido!



Rockeando con el negro en una de nuestras primeras bandas: Histeria.


Agua de Rosas
Y ahora sí, a los bifes. Les vamos a presentar una de las cuatro canciones que grabamos en Panamá, la que elegimos como single para difundir. Compuesta hace más de un año en Montañitas, Ecuador, Agua de Rosas es tal vez la mejor letra escrita por Mauricio y la canción que mejor representa nuestra idea de fusionar el rock con los ritmos latinos. La interpretación de Raúl Aparicio en acordeón no tiene desperdicio y fue, sin duda, uno de los momentos mágicos de la grabación.
Sin más preámbulos, les dejamos el link para escucharla y descargarla gratis. Si quieren el disco entero, lo único que tienen que hacer es dejar un comentario sobre qué les pareció la canción, y en breve les mandaremos el disco. Y no se abstengan de ninguna crítica, sobre todo los músicos!

                          http://www.purevolume.com/Kutimba





miércoles, 26 de enero de 2011

Bocas del Toro y una "Misión Tropical"


Arrancando el 2011 con todo en Bocas del Toro

En medio de las sesiones de grabación de nuestro segundo disco en Ciudad de Panamá, se nos vinieron las fiestas de fin de año y decidimos ir a pasarlas a Bocas del Toro, unas islas del caribe panameño cerca de Costa Rica. El 2011 arrancó con todo: nuestros mejores shows en Bocas, mucho trabajo y una "Misión" que nos tiene desvelados.


Se vino la Pachanga

Nueva banda en el pueblo
Llegamos a Bocas del Toro y fuimos derecho a la casa que habían alquilado Laura, Yankel, Pipo, Ceci, Eli y Tavo, amigos viajeros que vamos cruzando en diferentes puntos de Latinoamérica y con quienes pasamos una navidad increíble.
El mismo día en que llegamos, debutamos en el bar Toro Loco como "Pachanga". Hasta entonces nos llamábamos Che Trío, nombre que se nos había ocurrido en Colombia y que había funcionado perfectamente en Colombia, por la gran simpatía que tienen los colombianos por Argentina y por su música. Pero en Panamá, y sobre todo en Bocas del Toro, la cosa cambió. En Bocas se habla más inglés que español; los dueños de todos los bares, restaurantes y hoteles son gringos, y hasta los lugareños hablan en inglés, o mejor dicho en “patúa”, un inglés africanizado que trajeron los negros jamaiquinos que llegaron a Panamá para la construcción del canal y que después se instalaron en las islas.
La mayoría de nuestro público era ahora de los Estados Unidos y ni sabía donde estaba Argentina. Así que el nombre Che Trío nos quedaba obsoleto, pero la duda sobre como debía llamarse la banda ya nos había surgido cuando entramos a grabar el disco y nos preguntamos con qué nombre lo editaríamos, porque Che Trío no nos parecía apropiado para una banda de temas propios.
Por ahora, decidimos volver al nombre de nuestra antigua banda “Pachanga”, que nos parecía más entrador. Pero todavía no estamos seguros de como seguir de acá en adelante, con el disco y todo lo que venga. Ayudennos a decidir el nombre participando en la encuesta a la derecha del blog. Hay tres opciones: seguir con "Che Trío", volver a "Pachanga" o arrancar de cero con un nombre nuevo que se nos ocurrió: "Kutimba" (un dato a tener en cuenta: hay una banda de reggeton puertoriqueña que se llama Pachanga y unos viejos que tocan tango que se llaman Che Trío).

Con toda la gurisada en Cayo Zapatilla




Nuestro Gran Casamiento Gringo
A partir de ese primer toque con Pachanga en Bocas, se corrió la bola y nos hicimos conocidos, éramos “la novedad” en el pueblo y tocábamos en todos lados. Pero la noche especial fue cuando tocamos en el casamiento de una pareja estadounidense en el hermoso hotel “La Coralina”, a las afueras de la ciudad. Fue el mejor toque de nuestra historia en cuanto a recaudación: entre nuestro caché, propinas y ventas de discos (vendimos diez discos y se quedó gente con la plata en la mano por falta de stock, otro record), nos hicimos 500 dólares!! Una verdadera fortuna para nosotros, especialmente porque con esa plata nos alcanzaba justo para comprarnos un Ford Escort que nos habían ofrecido (acá los autos son baratísimos por los bajos impuestos); finalmente no pudimos concretar la compra porque ninguno de nosotros tenía licencia de conducir vigente.


El toque del año


Otro momento especial, tal vez el mejor toque desde que salimos de Argentina hace casi ya dos años, lo vivimos en la discoteca “Iguana” en las primeras horas del 2011. Ya para fin de año éramos una banda solicitada: nuestro celular no paraba de sonar y nos llovían los contratos.
Para la fiesta del 31 de diciembre, nos contrataron los del Hotel La Coralina después de vernos en el casamiento. Empezamos a las nueve y terminamos pasaditas las doce, no sin antes hacer la cuenta regresiva mientras tocábamos (el famoso 10, 9, 8…que tanto les gusta a los gringos). Brindamos y salimos para “Iguana”, en donde teníamos que tocar a la una.
Al cruzar por la puerta de “Iguana” me agarró un cagazo de "padre y señor nuestro". Nos teníamos que enfrentar a una discoteca totalmente repleta de gente, algo a lo que no estamos acostumbrados, y yo con mi voz super desgastada después de haber cantado dos horas y media en el show de la Coralina, una hora antes.
Para nuestra sorpresa, el lugar estaba lleno de argentinos (a partir del 30 de diciembre nos habíamos percatado de la llegada de varios compatriotas, hablando a los gritos y regateando precios en todos lados, pero hasta esa noche no habíamos tomado conciencia de la enorme cantidad de argentinos que habían invadido Bocas del Toro).
Una vez arriba del escenario, me tranquilicé al ver a todos los amigos que habían venido a “hacer el aguante”. La discoteca parecía una cancha de fútbol por los cantos de los pibes que se hacían escuchar por sobre la muchedumbre, que por momentos los acompañaba. Era como estar en un recital en Argentina, sintiendo esa energía tan particular del público argentino donde se mezclan los rituales de la hinchada de fútbol con los del concierto de rock. Sonaron los primeros acordes de “Me gustas tú”, canción con la que abrimos el show, y los nervios se fueron a la mierda; de ahí en adelante fue pura fiesta.

Bastimentos y el día después

En la playa Redfrog de Bastimentos

El verdadero reto lo tuvimos al día siguiente. Nos habían contratado para tocar el 1° de enero en la playa “Red Frog”, en la isla vecina de “Bastimentos”. Después de la agotadora noche del 31 (y de la terrible fiesta que nos pegamos), nos tuvimos que levantar al otro día a las 11 de la mañana para estar tocando a las dos de la tarde. Obviamente llegamos tardísimo, muertos de cansancio, con dolor de cabeza y mi voz a la miseria. Pero sacando la poca energía que nos quedaba y poniéndole onda, pudimos terminar un show que parecía imposible.
Mi sorpresa llegó cuando lo encaré al gringo Kell -dueño del bar de la playa- para cobrarle después del show. Me esperaba un regaño por la tardanza y su indeferencia con nuestra música por lo desganados que sonamos (y sobre todo por el pésimo estado de mi voz, que se cortaba cuando intentaba llegar a las notas altas). Pero al contrario, le había encantado. Nos contrató para todos los sábados y nos incluyó en el pago dos noches por toque en un hotel de lujo. Pocas veces estuvimos tan a gusto como en el Bocas Bound Hotel de la paradisíaca isla de Bastimentos.

Nuevo cartel para Pachanga

Todo era increíble en Bocas del Toro: teníamos muchísimo trabajo en un lugar hermoso, rodeados de playas de aguas transparentes, arenas blancas y palmeras, fiesta todos los días y muchos amigos. Pero teníamos que volver a la aburrida Ciudad de Panamá a terminar nuestra “Misión".

Una Misión Tropical
Marquitos, el ingeniero de grabación de los estudios Backline de Panamá City, estaba guardando en su ordenador la pista de guía de una de nuestras canciones en aquella primera sesión de grabación de nuestro segundo disco. Nos preguntó el nombre de la canción, a lo que respondimos: “Mi Son Tropical”. Pero Marcos escuchó mal y guardó la pista como “Misión Tropical”, poniendole fin, sin querer, a nuestra ardua búsqueda de un título para el disco.
Con un Mauricio totalmente limpio (dejó las drogas, el alcohol, la pimienta y las mujeres), aunque un poco más aburrido hay que decir, y con un Faiad enfocadísimo en la música (por primera vez lo veo poniéndole ganas a algo), volvimos al estudio a mediados de enero a terminar de grabar las cuatro canciones que formarán parte de “Misión Tropical”, un disco que ya casi terminamos y que nos ha despertado muchísimas ilusiones.
Esperemos que en la próxima entrada les podamos adelantar alguna canción. Voten y comenten che!


Valerio y la Tama Star Clasic del estudio





El equipo de guitarra de "Misión Tropical": PRS, Fender, Orange y Marshall

Y lo que viene, lo que viene...

 



miércoles, 8 de diciembre de 2010

Se dice Panamá City (suena más cool)





Pedro Navaja, la canción del panameño Ruben Blades, nos daba la bienvenida a Panamá mientras sonaba en el bus que nos llevaba desde Puerto Lindo a Ciudad de Panamá. Recién nos bajábamos del barco y ya estábamos arriba de uno de esos viejos, calurosos e incómodos buses escolares gringos, que acá los usan para el transporte público y que son casi un símbolo del país, los llamados “Diablos Rojos”.
Después de pasar por Colón, un puerto libre de impuestos que se presta a todo tipo de tráfico ilegal de mercancías a precios irrisorios, llegamos a Panamá City (acá los panameños hablan con muchas palabras en inglés debido a la gran influencia yanqui que data de 1903, cuando Estados Unidos provoca la independencia de Panamá de Colombia para tomar el control de la construcción del canal y, practicamente, del país entero).
Desde nuestro arribo a la capital panameña hemos tenido siempre el viento a favor. Tuvimos un debut en vivo increíble en el bar Cedros del casco antiguo, con muchísima gente bailando en la calle al compás de nuestra música. Después de semejante fiesta, estábamos contratados para todos los sábados. Una semana más tarde, nos vio el gerente del bar Coffee Tree y nos contrató para tocar todos los miércoles y viernes. Y como parte de pago, nos compraron nuestro primer sonido.
                                                


Fiesta en las calles del Casco Antiguo: debút del Che Trio en Panamá
 
Además, tuvimos nuestro primer representante, que nos llevó al programa de radio “Voltage 3” (el más importante en materia de rock) y nos hizo aparecer por primera vez en los medios gráficos, más precisamente en “Mi Diario”, el diario de más tirada del país.


En la sala de redacción de "Mi diario", el diario de más tirada de Panamá.

Y por esas cosas de la vida, nos cruzamos de casualidad en una fiesta con Mónica, una amiga que habíamos conocido en Cartagena, pero de la que habíamos perdido el rastro. Para nuestra sorpresa, ella vivía en Panamá y tenía dos cuartos libres en su departamento del paquete barrio de Bellavista, uno de los más lindos de la ciudad, a donde ahora estamos viviendo gracias a su enorme corazón.
Pero siempre una mala tenía que aparecer después de semejante racha. Y apareció cuando nos robaron un bolso con todos los fierros de la batería (pedal de bombo, pie de redoblante, de ton, de crash y hi hat, más una campana).
Ya recuperados del robo y con casi tres meses viviendo en Panamá City, nos fuimos haciendo un nombre y hasta nos empezaron a contratar para fiestas privadas, algo nuevo para nosotros. Poco a poco nos fuimos acostumbrando al público panameño, muchísimo más frio que el colombiano, y que nos hacía extrañar esos shows que dábamos todos los sábados en el Leon de Baviera de Cartagena para la eufórica audiencia colocha.


Con el guitarrista argentino y mi ex profesor Diego Mizrahi, durante una clínica de Digitech en Panamá.


Con la leyenda del boxeo, el idolo panameño seis veces campeón del mundo "Mano de Piedra Durán". A la izquierda, liebling Sara.


Conociendo a mi sobrinita Candelaria.


El Che Trio al estudio
Todo estaba perfecto, pero faltaba algo. Faltaba eso que le da sentido a nuestro viaje y a nuestra existencia: componer canciones y grabarlas. Porque hacer música es la razón de todo; no hacemos música para hacer unas mangos y poder viajar. Viajamos para hacer música, para aprender e inspirarnos, para mostrar nuestra música al mundo.
Fue así que cuando llegamos a Panamá dijimos: “es tiempo de grabar”. Después de un año de haber grabado en Cuzco, llegó el momento de plasmar lo que hemos compuesto desde que salimos de Cuzco a esta parte. “Magalí”, “Agua de Rosas” y “Mi son tropical” de nuestra ya desaparecida Pachanga, y “Uma nota mais”, canciones compuestas entre Máncora (Perú), Cuenca, Montañitas, Baños (Ecuador), Bogotá y Cartagena (Colombia), son cuatro de nuestras composiciones que vamos a entrar a grabar a partir de este jueves 9 de diciembre.


Con el Chapo en Cedros

Con mi amigo Adrian en el Valle de Anton


  
El sonidito nuevo del Che Trio: el portable Peavey Escort.


Y nos vamos con un tributo al público femenino del Che Trio...
Durante nuestro primer show en Cedros





Gracias luchito por las fotos!

Cantando "Yesterday" con el viejo Robinson.

Saludos a todos y comenten che, que no cuesta nada!