“Recuerdo un día como hoy…me fui de casa a tocar rocanrol y no volví nunca más” (Paez dixit)
Hoy 29 de marzo cumplimos un año desde que nos tomamos un bondi desde Retiro a Viña del Mar y empezamos a yirar por Latinoamérica con una mochila al hombro, nuestra música en el alma y un puñado de sueños en la cabeza.
Hace exactamente un año publicábamos nuestra primer entrada en el blog titulada “A donde nos lleve la vida”, en donde reproducía un mail que le enviaba a Valerio para convencerlo de este viaje, para envalentonarlo y sacarle los miedos, esos miedos que tal vez yo los tenía mucho más arraigados que él, pero que trataba de no mostrárselos.
Y la vida nos llevó por todos lados. Nos llevó al Cuzco, la parada más importante del viaje hasta el momento, donde nos formamos y crecimos como músicos, donde tomamos confianza y experiencia, donde conocimos a nuestros panitas, a nuestros hermanos Mauricio y Javier que hoy nos acompañan en nuestro viaje, y con ellos formamos una banda que nos ha dado muchas alegrías y con la que llegamos a grabar un disco.
La vida también nos llevó a Montañitas, la segunda parada más importante. Ahí entramos en el mercado de la música, en el negocio, que más allá de sus cosas negativas en cuanto a lo creativo nos dio una cancha terrible en lo que es la profesión del músico. Tocar todos los días frente a mucha gente, tener que sacar una canción en diez minutos, ensayarlas cinco minutos y después tocarla esa misma noche, eso te agudiza el oído, los dedos, la técnica y te da una comprensión más amplia de la música, haciendo todo cada vez más fácil.
Entre Cusco y Montañitas estuvimos diez meses de este año que pasamos fuera de casa. Y nunca en estos doce meses pasamos hambre ni penuria alguna; siempre tuvimos nuestro techo y nuestra comida, y hasta nos dimos ciertos lujos. La música nos dio todo.
Hay un cuento chino, oriental o no sé de donde mierda, que habla de una comunidad en donde a cada habitante, a partir de los 15 años, se le da una libreta en donde va anotando los momentos intensamente disfrutados: a la izquierda escriben qué fue lo disfrutado y a la derecha cuanto duró ese momento de gozo. Y cuando uno muere se suma la duración de todos esos momentos, de ese tiempo disfrutado, y se lo inscribe en su tumba, porque ese es para ellos el único y verdadero tiempo vivido. Bueno, nosotros hemos sumado un año en la libreta de nuestras vidas, un año en el que hemos vivido intensamente cada día, un año que seguramente no vamos a olvidar, un año en el que hemos vivido tal vez más cosas que en nuestros diez años anteriores de vida normal.
Y la vida nos llevó hoy a Quito, capital del Ecuador, donde nos encontramos tocando como siempre, pero ya casi listos para entrar en territorio colombiano los primeros días de abril.
Queremos agradecer a toda la gente que nos apoyó siempre, a la gente que se vino a visitarnos, a esa gente que nos ha dado una mano en todos lados, a los amigos de siempre y a esa enorme cantidad de amigos que hemos hecho en el camino, a los lectores del blog y especialmente a los que comentan.
Todavía nos falta bastante por recorrer; si ya pasó un año y recién estamos en Ecuador, de México estámos lejísimo todavía. Pero "lo importante no es llegar, lo importante es el camino"*.
*La puta madre, este Valerio me está metiendo Fito por todos lados!
Amigos, momentos, recuerdos que quedaron en el camino:
Hoy 29 de marzo cumplimos un año desde que nos tomamos un bondi desde Retiro a Viña del Mar y empezamos a yirar por Latinoamérica con una mochila al hombro, nuestra música en el alma y un puñado de sueños en la cabeza.
Hace exactamente un año publicábamos nuestra primer entrada en el blog titulada “A donde nos lleve la vida”, en donde reproducía un mail que le enviaba a Valerio para convencerlo de este viaje, para envalentonarlo y sacarle los miedos, esos miedos que tal vez yo los tenía mucho más arraigados que él, pero que trataba de no mostrárselos.
Y la vida nos llevó por todos lados. Nos llevó al Cuzco, la parada más importante del viaje hasta el momento, donde nos formamos y crecimos como músicos, donde tomamos confianza y experiencia, donde conocimos a nuestros panitas, a nuestros hermanos Mauricio y Javier que hoy nos acompañan en nuestro viaje, y con ellos formamos una banda que nos ha dado muchas alegrías y con la que llegamos a grabar un disco.
La vida también nos llevó a Montañitas, la segunda parada más importante. Ahí entramos en el mercado de la música, en el negocio, que más allá de sus cosas negativas en cuanto a lo creativo nos dio una cancha terrible en lo que es la profesión del músico. Tocar todos los días frente a mucha gente, tener que sacar una canción en diez minutos, ensayarlas cinco minutos y después tocarla esa misma noche, eso te agudiza el oído, los dedos, la técnica y te da una comprensión más amplia de la música, haciendo todo cada vez más fácil.
Entre Cusco y Montañitas estuvimos diez meses de este año que pasamos fuera de casa. Y nunca en estos doce meses pasamos hambre ni penuria alguna; siempre tuvimos nuestro techo y nuestra comida, y hasta nos dimos ciertos lujos. La música nos dio todo.
Hay un cuento chino, oriental o no sé de donde mierda, que habla de una comunidad en donde a cada habitante, a partir de los 15 años, se le da una libreta en donde va anotando los momentos intensamente disfrutados: a la izquierda escriben qué fue lo disfrutado y a la derecha cuanto duró ese momento de gozo. Y cuando uno muere se suma la duración de todos esos momentos, de ese tiempo disfrutado, y se lo inscribe en su tumba, porque ese es para ellos el único y verdadero tiempo vivido. Bueno, nosotros hemos sumado un año en la libreta de nuestras vidas, un año en el que hemos vivido intensamente cada día, un año que seguramente no vamos a olvidar, un año en el que hemos vivido tal vez más cosas que en nuestros diez años anteriores de vida normal.
Y la vida nos llevó hoy a Quito, capital del Ecuador, donde nos encontramos tocando como siempre, pero ya casi listos para entrar en territorio colombiano los primeros días de abril.
Queremos agradecer a toda la gente que nos apoyó siempre, a la gente que se vino a visitarnos, a esa gente que nos ha dado una mano en todos lados, a los amigos de siempre y a esa enorme cantidad de amigos que hemos hecho en el camino, a los lectores del blog y especialmente a los que comentan.
Todavía nos falta bastante por recorrer; si ya pasó un año y recién estamos en Ecuador, de México estámos lejísimo todavía. Pero "lo importante no es llegar, lo importante es el camino"*.
*La puta madre, este Valerio me está metiendo Fito por todos lados!
Amigos, momentos, recuerdos que quedaron en el camino:



*Nikki Note y los bricheros de San Blas (Cusco)















Vimos el precipicio y saltamos!
En Baños de Agua Santa.
En Baños de Agua Santa.
Para terminar con estos festejos del año, les dejamos unas grabacióniones que hicimos en vivo en Montañitas con los Discípulos eléctricos. La primera es una zapada que la verdad que nos gustó mucho como quedo la grabación, porque fue todo improvisado y espontáneo. Fue grabado en el bar Caña Grill, en uno de esos espacios que nos dimos para tocar libremente. Valerio toca la batería y yo la guitarra, y en el bajo Don “Pin Pon”, director musical de la banda Monkaña.
La segunda grabación que les dejamos es "I saw her standing there" con el Fefo Borges.
La tercera es Mama Africa con Pin Pon al bajo y la cuarta "No tan distintos" de Sumo con Goofy al bajo.
Gracias al negro Federico Borges por habernos grabado y regalarnos un recuerdo imborrable de nuestro viaje.
Acá les dejamos los links para descargar los temas: http://www.bamansa.com.ar/varios/Zapada_Kravitz_Hendrix.mp3
Hasta siempre!