Hoy, 21 septiembre, el día que escribo estas líneas, nos confirmaron las dos primeras fechas de la gira de “Pachanga” por Latinoamérica, en un pueblo llamado Abancay, a cuatro horas de Cusco en dirección a Lima. Después de la alegría inicial por la noticia sobrevino la nostalgia, porque también significa nuestra salida definitiva del Cusco, en unos pocos días. Siempre que se nos acercaba la fecha pactada para seguir viaje, decíamos: “Quedémonos un mes más”, pero ahora no hay vuelta atrás.
Cusco nos dio todo. Lo que Argentina nos negó tanto tiempo (en mi caso, 12 años, desde el día en que mi vieja me compró mi primer guitarra para navidad, y en el caso de Valerio, desde que nació con un palillo en la mano) Cusco nos lo dio enseguida. Cusco nos dio la posibilidad de vivir de la música desde el primer momento. Después de tantos años de práctica y estudio, Cusco nos permitió recoger los frutos de nuestro esfuerzo. Cusco supo valorar nuestro arte, no como en mi Buenos Aires odiada, donde hay que pagar para tocar. No como en mi querida Gualeguaychú, donde existe un solo lugar para tocar, solo dos días a la semana, gracias a la política de mierda y represiva de la municipalidad, que en vez de impulsar y fomentar lugares para difundir el arte de los jóvenes, les pone las mil y una trabas a cualquiera que se atreva a tener música en vivo. Prefieren tenernos encerrados en un recinto moviendo el cuerpo como idiotas con esa música de mierda que pasan en boliches y en discotecas, o a los pibes tomando y drogándose en una esquina en lugar de estar haciendo música o cualquier otra actividad cultural. Porque el arte te invita a pensar, y el que piensa es más autónomo y libre, y un hombre libre y autónomo es peligroso para el sistema.
Y ni hablemos de los sueldos irrisorios que cobra el músico en Argentina, donde los dueños de los bares piensan: “Pero si se está cagando de risa con su guitarrita y levantándose minas. Además le doy un par de cervezas, que más quiere”. En Cuzco, si bien no ganamos fortunas, el músico gana por encima del salario promedio de cualquier trabajador.
Con el “Nenei” Faiad (así lo hemos bautizado en la banda, por ser el más chico) tenemos muchísimas diferencias. Pero en algo coincidimos: las tres cosas más lindas de la vida son la música, la cerveza y las mujeres. Y acá nos dimos una panzada de todo eso.
En Cusco logramos el objetivo principal de este viaje, y de nuestras vidas: vivir de lo que nos apasiona hacer. Y después de Cuzco, nada será igual para nosotros. Nunca jamás vamos a poder volver a hacer otra cosa que no sea música. La simple idea de imaginarnos de vuelta trabajando en el Ciber de Paraná y Paraguay en Buenos Aires, nos dá escalofríos y ganas de vomitar.
En Cusco logramos muchísimas cosas: llegamos a tener la mejor banda de una de la ciudades más turísticas de Latinoamérica (si no la mejor, la que más gente mueve). Mañana terminamos de grabar un disco con esa banda, ojalá el primero de muchos con el Nenei, que también es mi primer disco.
Y ni hablemos de los sueldos irrisorios que cobra el músico en Argentina, donde los dueños de los bares piensan: “Pero si se está cagando de risa con su guitarrita y levantándose minas. Además le doy un par de cervezas, que más quiere”. En Cuzco, si bien no ganamos fortunas, el músico gana por encima del salario promedio de cualquier trabajador.
Con el “Nenei” Faiad (así lo hemos bautizado en la banda, por ser el más chico) tenemos muchísimas diferencias. Pero en algo coincidimos: las tres cosas más lindas de la vida son la música, la cerveza y las mujeres. Y acá nos dimos una panzada de todo eso.
En Cusco logramos el objetivo principal de este viaje, y de nuestras vidas: vivir de lo que nos apasiona hacer. Y después de Cuzco, nada será igual para nosotros. Nunca jamás vamos a poder volver a hacer otra cosa que no sea música. La simple idea de imaginarnos de vuelta trabajando en el Ciber de Paraná y Paraguay en Buenos Aires, nos dá escalofríos y ganas de vomitar.
En Cusco logramos muchísimas cosas: llegamos a tener la mejor banda de una de la ciudades más turísticas de Latinoamérica (si no la mejor, la que más gente mueve). Mañana terminamos de grabar un disco con esa banda, ojalá el primero de muchos con el Nenei, que también es mi primer disco.
Por otro lado, en julio nos eligieron a Valerio y a mí, con los “Discípulos de Alcachofa”, como los mejores músicos del bar Nuna Machay junto con el “Phuru” y su banda, habiendo sido seleccionados para tocar en las fiestas patrias peruanas en dicho bar.
También fue muy satisfactorio haber tocado con muchísimos músicos de gran nivel a lo largo de estos seis meses, como Michel, ex tecladista de Alejandro Saenz, que nos invitó a tocar en sus jam sessions de lunes y miércoles en el Km Cero.
En mi caso personal, logre transformarme de guitarrista en músico, abarcando otros instrumentos como la voz y el bajo, y entendiendo la música de una manera más amplia.
En definitiva, gracias Cusco por tanta magia, una ciudad a la que seguro regresaremos y en la que yo tengo pensado vivir algún día.
En definitiva, gracias Cusco por tanta magia, una ciudad a la que seguro regresaremos y en la que yo tengo pensado vivir algún día.
Y a los músicos que andan por ahí, que todavía no se animan a dejarlo todo por la música, a los que no se animan a dejar la carrera de Abogacía “porque con la música te vas a morir de hambre”, a los que no se animan a dejar el cubículo de la oficina en el microcentro porteño porque les de la seguridad de tener un sueldo todos los meses, a los que laburan de cadetes para un hijo de puta que se llena de plata mientras a vos no te alcanza ni pa’ comer y te consume la mitad de tu vida. A todos ellos les queremos decir: con la música se vive, se come y se educa. Es cuestión de proponérselo, porque a los que tienen bien en claro lo que quieren para sus vidas y se esfuerzan en conseguirlo, lo consiguen.
No nos quedan más que palabras para agradecer a todos esos que nos dijeron: “Vayan para adelante, lo van a lograr, persigan sus sueños”. Yo le agradezco a mi mamá por todo ese empuje que me dio siempre para hacer siempre lo que me haga feliz: por comprarme mi primer guitarra, por insistir en que tome clases, por comprarme esa entrada para ver AC-DC, el concierto que me cambió la vida, por inculcarme el amor por los viajes.
Y a los que siempre nos dijeron: “¿Qué vas a hacer de tu vida?”, “Con la música te vas a cagar de hambre toda tu vida”, “Ponete a laburar, que con la guitarrita no vas a llegar a nada”. A esos les decimos: váyanse a la concha de su madre!!
Y a vos, cusquito querido, gracias por los mejores días de nuestras putas vidas !Hasta Siempre!
No nos quedan más que palabras para agradecer a todos esos que nos dijeron: “Vayan para adelante, lo van a lograr, persigan sus sueños”. Yo le agradezco a mi mamá por todo ese empuje que me dio siempre para hacer siempre lo que me haga feliz: por comprarme mi primer guitarra, por insistir en que tome clases, por comprarme esa entrada para ver AC-DC, el concierto que me cambió la vida, por inculcarme el amor por los viajes.
Y a los que siempre nos dijeron: “¿Qué vas a hacer de tu vida?”, “Con la música te vas a cagar de hambre toda tu vida”, “Ponete a laburar, que con la guitarrita no vas a llegar a nada”. A esos les decimos: váyanse a la concha de su madre!!
Y a vos, cusquito querido, gracias por los mejores días de nuestras putas vidas !Hasta Siempre!
Recuerdos Cusqueños

Grabando "Qué Borrachera":
Los Discípulos en vivo en "El Nuna":


Pachanga en el Km Cero:
Con la vieja!
Video de "Lagrimas negras" por los Discípulos de Alcachofa (Juan Manuel de Pachanga en la percusión):